El Bono por Hijo, una de las iniciativas implementadas por el Estado chileno, se ha posicionado como un apoyo fundamental para las mujeres que son madres en el país. Este beneficio tiene como objetivo incrementar la pensión de aquellas usuarias que cumplan con ciertos requisitos, convirtiéndose en un aliciente adicional para asegurar un mejor futuro económico en su vejez. No obstante, es importante destacar que este bono no se entrega en el momento del nacimiento del hijo, sino que se suma a la pensión de la madre al momento de su jubilación, lo cual ha generado diversas opiniones respecto a su efectividad y alcance.
Según los lineamientos del Bono por Hijo, las madres pueden obtener una bonificación equivalente al 10% de 18 ingresos mínimos mensuales, pero existen especificidades en su cálculo que deben ser consideradas. Por ejemplo, el monto aplicado depende de la fecha de nacimiento del hijo; si este nació antes del 1 de julio de 2009, se utilizará el ingreso mínimo que era vigente en esa fecha, mientras que si nació posterior a dicha fecha, se tomará en cuenta el ingreso mínimo correspondiente al mes de su nacimiento. Esta regulación financiera busca adaptarse a los cambios en la economía, pero también plantea interrogantes sobre la equidad de su implementación.
Para acceder al Bono por Hijo, las madres deben cumplir con una serie de requisitos que incluyen tener al menos 65 años y haber residido en Chile por un período total de 20 años, ya sea de manera continua o discontinua. Además, deben haber residido en el país al menos cuatro años durante los últimos cinco años previos a la solicitud del bono, lo que implica un compromiso prolongado con el territorio chileno. Esta condición ha generado un debate sobre la inclusión de las maternidades recientes y las políticas de inmigración en el contexto actual del país.
Las mujeres que cumplen con los requisitos deben encontrarse en al menos uno de estos escenarios: ser madres afiliadas a una AFP (Administradora de Fondos de Pensiones), haber obtenido su pensión desde el 1 de julio de 2009, o ser titulares de una Pensión Garantizada Universal (PGU). Es relevante mencionar que, aun si una madre perdiera la PGU, podría continuar cobrando el Bono por Hijo de forma mensual, lo que proporciona una red de seguridad adicional para estas mujeres. Sin embargo, la falta de información y el desconocimiento de este beneficio han llevado a que muchas madres no puedan acceder a él, lo que representa un desafío para las políticas de apoyo social.
En conclusión, el Bono por Hijo se presenta como una herramienta clave para mejorar la calidad de vida de las mujeres madres en Chile al brindarles una pensión más robusta al momento de su jubilación. A medida que el país avanza en la búsqueda de una mayor equidad y justicia social, es fundamental que se realicen campañas informativas que permitan a todas las beneficiarias conocer y acceder a sus derechos. Solo así se podrá garantizar que este beneficio cumpla efectivamente su propósito de mejorar la situación económica de las madres chilenas y, al mismo tiempo, contribuir a su bienestar en la etapa de retiro.

