La Comisión Nacional de Riego (CNR) del Ministerio de Agricultura ha impulsado un Programa de Capacitación en Riego Tecnificado para Pequeños Agricultores y Extensionistas, con el objetivo de promover el uso eficiente del agua y la sostenibilidad en la agricultura familiar campesina. Este programa, que se lleva a cabo en las provincias de Linares y Curicó, ha beneficiado a más de 200 pequeños productores que han sido favorecidos por proyectos de la Ley de Riego. A través de talleres teóricos y días de campo con actividades prácticas, los participantes del programa están adquiriendo conocimientos técnicos esenciales para mejorar sus prácticas agrícolas y potenciar su productividad en armonía con el medio ambiente.
Durante las sesiones de capacitación, los productores han explorado temas fundamentales, como el funcionamiento de los sistemas de riego presurizados, la correcta operación de filtros, así como la inyección de fertilizantes mediante el riego. Este tipo de enseñanza no solo está orientada a brindar información teórica, sino a proporcionar herramientas prácticas que los agricultores puedan implementar en sus terrenos. Ángela Guajardo, una pequeña productora de la región de Longaví, ha hablado sobre el impacto positivo que estas capacitaciones tienen en su vida familiar y laboral, señalando que la optimización del uso del agua trae consigo una mejora en sus productos y, por ende, en su calidad de vida.
El enfoque colaborativo del programa ha permitido que los asistentes se involucren activamente en la instalación y operación de un sistema de riego tecnificado, lo que ha resultado en una experiencia de aprendizaje mucho más rica. Productores como Clemente Valdés, quien cultiva moras y arándanos, han destacado la importancia de estas instancias educativas, asegurando que están constantemente en la búsqueda de oportunidades para mejorar sus conocimientos. La interacción con otros agricultores también ha sido un punto clave, favoreciendo el intercambio de experiencias y la creación de redes de apoyo entre participantes.
La capacitación en trabajo colaborativo no solo se ha enfocado en la formación técnica, sino también en fortalecer las relaciones comunitarias entre los pequeños agricultores. Berta Bravo, productora de cerezos, mencionó que la experiencia ha sido enriquecedora, tanto en aprendizaje como en convivencia con sus colegas. Este tipo de interacción no solo fomenta el desarrollo individual de cada productor, sino que también contribuye a la cohesión social y a la mejora de las condiciones de vida en las comunidades rurales, donde la agricultura juega un papel crucial en la economía local.
En un contexto donde la seguridad alimentaria es un tema de gran relevancia, iniciativas como la llevada a cabo por la CNR se vuelven indispensables. Ana Arenas, agricultora de cerezos, subrayó la importancia del aprendizaje en fertirriego, agradeciendo la dedicación y el enfoque práctico de los cursos. A medida que los pequeños productores continúan adquiriendo nuevos conocimientos y habilidades sobre gestión del agua y producción sostenible, se espera que este tipo de programas contribuyan significativamente a la resiliencia y autosuficiencia de la agricultura familiar campesina en el país.

