El presidente de Francia, Emmanuel Macron, reafirmó la laicidad del país durante la ceremonial bienvenida al papa León XIV en el Palacio del Elíseo. En su discurso, Macron destacó que la laicidad francesa no debe interpretarse como una negación de la religión, sino como un principio que promueve la libertad de creer o no creer, siempre dentro del marco de respeto por las leyes de la nación. El mandatario subrayó la importancia de esta separación entre el Estado y las religiones como un pilar fundamental de la convivencia en la sociedad francesa, al mismo tiempo que se abría un diálogo sobre los retos contemporáneos que enfrenta el país en el ámbito tecnológico.
En un encuentro que dejó claro su enfoque en la ética tecnológica, Macron propuso la creación de una organización internacional destinada a regular la inteligencia artificial (IA). Afirmó que la IA debe ser un instrumento al servicio de la humanidad y no un ente que ejerza control sobre las personas. Este llamado a la regulación surge en un momento en que las preocupaciones sobre el poder desmedido que pueden adquirir las tecnologías avanzadas son cada vez más evidentes y relevantes en el discurso público. Macron destacó que es fundamental evitar que estas innovaciones queden concentradas en manos de unos pocos, asegurando así un desarrollo más equitativo y justo a nivel global.
El presidente también utilizó la presencia del papa León XIV para abordar la necesidad de paz en un contexto global marcado por tensiones, como las guerras en Ucrania y Oriente Medio. En sus declaraciones, Macron enfatizó que la paz no se limita a la ausencia de conflicto, sino que requiere un entorno de justicia y respeto a los derechos humanos. En este aspecto, invitó a la comunidad internacional a un esfuerzo conjunto por la soberanía de las naciones y el derecho de los pueblos a decidir su propio destino, incluyendo un fuerte apoyo a los refugiados y a los más vulnerables en tiempos de crisis.
Durante su discurso, Macron también se refirió a la encíclica del papa, Magnificat manitas, como un mensaje fundamental en la era digital, advirtiendo sobre los cambios radicales que la IA representa en las dimensiones sociales y laborales. Según él, estos cambios constituyen una «ruptura antropológica inédita» que afecta a múltiples áreas de la vida cotidiana, así como al trabajo y educación. Esta temática resuena con gran fuerza en la actualidad, donde los avances tecnológicos interpelan a los sistemas sociales y educativos, generando retos que requieren atención y acción colectiva.
En un gesto que resonó con el público joven, Macron recordó las raíces normandas del papa en un contexto esperanzador para la juventud presente. Destacó la importancia de que los jóvenes no solo deseen un futuro fácil, sino que busquen participar activamente en la construcción de un mundo mejor. La visita del papa a Francia buscará reflejar esta diversidad y complejidad social, en un momento crucial a siete meses de las próximas elecciones presidenciales donde Macron no podrá presentarse para un tercer mandato. Concluyó brindando una cálida bienvenida al papa, simbolizando así no solo un encuentro religioso, sino también un mensaje de unidad y progreso para la nación.

