Los caminos y predios forestales pueden cumplir funciones que van más allá de la producción de madera. En el caso de Forestal Arauco, parte de ese patrimonio se ha abierto progresivamente a actividades deportivas, recreativas, educativas, culturales y científicas.
Deportes, investigación, actividades comunitarias y más son algunos de los ejemplos visibles de las actividades que se desarrollan permanentemente en los terrenos de Forestal Arauco, en la región del Biobío.
Actividades de alcance global como el desarrollo del Rally Chile, circuito parte del Campeonato Mundial de la disciplina, es uno de los principales ejemplos de cómo la geografía forestal del sur del país se abre al mundo, dentro de un programa más amplio que ya incluye ciclismo, senderismo, pesca, parques, educación ambiental y otras actividades.
En septiembre, durante cuatro días, caminos forestales de Biobío que habitualmente sirven para conectar faenas, mantener predios y movilizar equipos se transformaron en pistas para algunos de los mejores pilotos del mundo, marcando la quinta participación consecutiva de ARAUCO como socio estratégico del evento de automovilismo.
Las postales y el rugido de los motores muestran, con claridad, que una infraestructura creada originalmente para una actividad productiva también puede adquirir usos deportivos y comunitarios.
Y es que esa misma lógica se viene aplicando durante todo el año a través de “Bosque Abierto”, otra iniciativa con la que ARAUCO permite actividades de ciclismo, caminatas, pesca, educación, cultura, investigación y recreación en parte de sus predios.

Los caminos forestales pueden tener otros usos
Esa apertura genera también nuevas preguntas. ¿Cómo se compatibilizan visitantes y operaciones forestales? ¿Quién define dónde se puede acceder? ¿Cómo se protege la biodiversidad? ¿Puede este tipo de iniciativas convertirse además en una oportunidad para el turismo y las economías locales?
Un terreno que posee patrimonio forestal está compuesto por mucho más que árboles. Ahí conviven caminos, cursos de agua, humedales, bosque nativo, plantaciones, miradores, zonas de conservación y espacios próximos a centros urbanos.
Algunos de esos caminos fueron construidos para conectar predios, permitir actividades silvícolas o facilitar el desplazamiento de maquinaria y brigadas y su extensión y ubicación también pueden convertirlos en infraestructura útil para otras actividades y la comunidad.
En ciclismo de montaña, por ejemplo, una red de caminos permite diseñar rutas de distinta dificultad. En senderismo facilita acceso a paisajes y sectores de interés natural. En educación puede conectar escuelas y universidades con áreas donde observar biodiversidad, procesos forestales o conservación.
“Para las empresas del rubro, el desafío aparece al superponer esos usos con una propiedad que mantiene funciones productivas, ambientales y de prevención de incendios. Por eso, abrir un bosque requiere algo más que permitir el ingreso”, señala Daniela Saieg, Jefe Gestión Territorial y Comunidad.
“Bosque Abierto”: de patrimonio productivo a espacios de uso comunitario
ARAUCO creó “Bosque Abierto” en 2021 con el propósito declarado de facilitar el acceso a parte de su patrimonio para actividades recreativas, educativas, culturales y científicas.
Según la empresa forestal, en Chile existían 50 espacios abiertos a la comunidad con fines deportivos, recreativos, educativos y culturales. Durante 2025 se incorporaron, entre otros, el Parque Deportivo Collico, reportando entre nuestro país y Argentina, más de 70 mil visitantes.
Ya durante el año en curso y en pleno desarrollo de la competencia de rally, la escala acumulada ha seguido creciendo. Solamente en septiembre ARAUCO informó que “Bosque Abierto” había desarrollado más de 850 actividades educativas, deportivas, recreativas y comunitarias y recibido a más de 295.000 participantes desde su implementación.
Para la empresa y sobre todo para la comunidad y sus intereses, la apertura del patrimonio deja de concentrarse en eventos puntuales y comienza a configurar una red de lugares donde diferentes organizaciones pueden desarrollar actividades.

Automovilismo: resguardos y biodiversidad
Durante la competencia de rally recientemente realizada, se incorporó una ruta renovada, con cerca de 40% de sus tramos compuestos por secciones que el campeonato mundial no había utilizado previamente. Así, la competencia totalizó más de 300 kilómetros cronometrados entre distintos sectores de la Región del Biobío.
Sin embargo, la apertura también exige medidas específicas sobre biodiversidad y seguridad. Para el rally, ARAUCO informó que se implementaron protocolos de resguardo de flora y fauna, monitoreos en terreno y presencia de guardafaunas durante la competencia.
La compañía anunció además la entrega de 12.000 árboles nativos durante las fechas nacionales y mundial del rally de 2026, con lo que alcanzaría cerca de 30.000 ejemplares entregados durante tres temporadas.
Esta entrega de ejemplares, como una medida complementaria asociada al evento, requiere al mismo tiempo evaluar su aporte ecológico a largo plazo según los lugares de plantación, especies utilizadas, supervivencia y seguimiento posterior.
Ciclismo: unidos en el cuidado del bosque
En el ámbito del Mountain Bike, el Reporte Integrado 2025 de la empresa reconoce el trabajo de “Guardianes del Bosque”, una comunidad digital integrada por ciclistas y equipos de ARAUCO cuyo propósito es facilitar la circulación de deportistas en el patrimonio y contribuir a detectar accidentes, delitos y situaciones de riesgo.
La empresa señala además que clubes de ciclismo entre Maule y Los Ríos han participado en capacitaciones junto a brigadistas para reconocer condiciones que podrían derivar en focos de incendios.
Así, esta iniciativa muestra una dimensión poco habitual de la apertura de predios. Una persona que recorre regularmente un camino forestal también puede convertirse en un observador del territorio y así detectar basura, daños, humo, accesos bloqueados o situaciones de riesgo.
Pesca y naturaleza: el caso del río Pilpilco
El río Pilpilco, en la Provincia de Arauco, muestra otra forma de utilizar el patrimonio. La cuenca se ha convertido en escenario de actividades de pesca con mosca, vinculadas a “Bosque Abierto” y desarrolladas en colaboración con actores públicos y organizaciones locales.
Por su parte, ARAUCO mantiene presencia y territorio forestal en una parte importante de esa cuenca, que además cumple una función relevante para el abastecimiento de agua potable en el territorio.
Bajo la lógica de apertura de las autoridades municipales y la empresa, un río conservado para funciones ambientales y de abastecimiento puede incorporar también pesca recreativa y turismo de naturaleza bajo condiciones compatibles con su protección.
Canotaje, parques y actividades recreativas amplían los usos posibles
“Bosque Abierto” también ha incluido iniciativas de menor escala. En la Laguna Antihuala, por ejemplo, se impulsó un proyecto de canotaje junto con la escuela Orlando Delgado Zúñiga y la Organización para la Conservación de la Laguna Antihuala.
La iniciativa buscaba utilizar el lugar para actividades deportivas y, al mismo tiempo, aumentar el conocimiento sobre un espacio identificado por sus impulsores como de valor para la conservación local.
Según información del Reporte de Sostenibilidad de ARAUCO, en Chile y Argentina la iniciativa «Bosque Abierto» incluyó durante 2025 workshops de fotografía de naturaleza, avistamiento de aves, cicloturismo, estudios y educación ambiental mientras que otros espacios han incorporado caminatas, observación de aves, fotografía, educación ambiental y actividades culturales.
Los bosques como aulas y espacios de investigación
La dimensión educativa es menos visible que un rally o una carrera de mountain bike, pero puede resultar igual de relevante.
“Bosque Abierto” plantea que colegios y universidades utilicen ciertos sectores como espacios de aprendizaje, especialmente en biodiversidad y medioambiente. Para la compañía, estos lugares asoman como laboratorios naturales para estudiantes e investigadores, un tipo de función coherente con los territorios involucrados.
Un mismo paisaje puede contener plantaciones de distintas edades, remanentes de bosque nativo, cursos de agua, humedales, fauna y zonas sometidas a restauración o conservación.
La apertura científica también adquiere valor cuando los resultados de esas investigaciones pueden transformarse en conocimiento disponible para otras instituciones y comunidades.
Los bosques como espacio compartido
El desarrollo de “Bosque Abierto” refleja un cambio en la manera de entender parte del patrimonio forestal. Una red construida para conectar plantaciones y operaciones puede convertirse ciertos días en circuito de mountain bike, sendero educativo, acceso a un río de pesca o tramo de un campeonato mundial.
Abrir un paisaje productivo obliga a coordinar seguridad, biodiversidad, operaciones, organizaciones deportivas, autoridades y comunidades. También permite que espacios privados adquieran temporalmente funciones públicas o comunitarias.
El verdadero alcance de este modelo dependerá de cuánto logre avanzar en tres aspectos: acceso gestionado, protección ambiental y beneficios verificables para las comunidades que viven alrededor de esos paisajes.

