La Fundación CAP ha subrayado la importancia crucial de las familias en el proceso de aprendizaje, especialmente en el contexto del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor. A través de su innovador programa «Aprender en Familia», la organización promueve la participación activa de madres, padres y otros adultos significativos en el desarrollo del lenguaje y la lectura desde los primeros años de vida. Reconociendo que el amor por la lectura se cultiva mucho antes de que los niños ingresen a la escuela, la Fundación CAP se enfoca en herramientas y recursos que pueden ser utilizados por las familias para enriquecer la experiencia educativa desde el hogar, estableciendo así una base sólida para aprender a lo largo de toda la vida.
Entre las iniciativas más destacadas del programa, se encuentran el Mantel de Palabras, la Lectura Viajera, la Biblioteca Viajera y el Baúl Mi Familia Cuenta. Cada una de estas herramientas está diseñada para insertar los libros y el lenguaje en la vida cotidiana de los niños y sus familias, transformando momentos ordinarios en oportunidades de aprendizaje. La directora ejecutiva de la Fundación CAP, María José Castro, enfatiza que integrar la lectura en la dinámica familiar no solo mejora las competencias lectoras, sino que también fortalece los lazos familiares, estimula el desarrollo lingüístico y apoya el crecimiento integral de los niños desde sus primeros años.
Para la educación parvularia, que abarca la primera infancia, la lectura debe ser una experiencia rica, emocionante y envolvente. Los expertos de la Fundación CAP aconsejan que los padres comiencen a leer con sus hijos desde que son bebés, utilizando gestos, miradas y sonidos para conectar con ellos. Realizar preguntas sobre las historias y comentar lo leído potencia no solo la comprensión, sino también el vocabulario. Al compartir un libro, los padres y sus hijos crean un vínculo afectivo que enriquece el proceso educativo. De esta manera, se establece que leer va mucho más allá de las páginas de un libro, siendo una forma de explorar el mundo juntos.
En el ámbito de la educación básica, el reto es consolidar el hábito de lectura, promoviendo la motivación y fomentando la autonomía en los pequeños. Se sugiere que las familias dediquen un tiempo cotidiano entre 10 y 15 minutos para leer juntos, creando así un hábito que genere interés continuo. Hacer la lectura participativa, invitando a los niños a formular preguntas y a imaginar finales, transforma esta actividad en un proceso activo y dinámico. La conexión con los intereses de los niños es fundamental; elegir libros que se alineen con sus gustos puede aumentar notablemente su motivación por leer.
El Día Mundial del Libro nos brinda una excelente oportunidad para redescubrir la lectura como un momento de encuentro familiar valioso. La lectura en compañía no solo se convierte en un medio de adquirir conocimientos, sino que también es un vehículo para mejorar la comunicación y fortalecer los lazos afectivos dentro del hogar. Al hacer de la lectura una actividad cotidiana, las familias pueden experimentar juntas el placer de los libros, garantizando que la educación se viva como un viaje compartido, enriquecedor y memorable.

