El Ejército de Corea del Sur ha denunciado este lunes el lanzamiento de «múltiples misiles balísticos» hacia el mar Amarillo por parte de Corea del Norte. Este lanzamiento representa la primera actividad militar significativa por parte de Pyongyang desde que Donald Trump asumió nuevamente la presidencia de Estados Unidos. La situación es particularmente tensa ya que ocurre en el contexto de las maniobras militares conjuntas entre Seúl y Washington, conocidas como ‘Escudo de la Libertad’, que han sido criticadas por el régimen norcoreano debido a su naturaleza provocativa.
Según el Estado Mayor Conjunto (JCS) de Corea del Sur, los misiles fueron disparados alrededor de las 13:50 horas (hora local) desde la provincia de Hwanghae, aunque no se especificó si el lanzamiento tuvo lugar en Hwanghae Norte o Hwanghae Sur. En su comunicado, el JCS aseguró que el Ejército surcoreano mantiene una postura de total preparación ante las provocaciones del norte, intensificando su supervisión y vigilancia en colaboración estrecha con Estados Unidos durante el desarrollo de las maniobras militares, que se extenderán por once días.
Poco antes de los lanzamientos, el Ministerio de Exteriores de Corea del Norte emitió una declaración vehemente, describiendo las maniobras conjuntas surcoreanas y estadounidenses como un «peligroso acto de provocación». Además, Pyongyang advirtió que tales acciones podrían desencadenar un «conflicto físico» entre ambos países, incluso a través de un solo disparo accidental. Esta retórica tensa resalta la creciente ansiedad en la península coreana mientras ambos lados parecen entrar en una espiral de hostilidad.
El Ministerio de Exteriores norcoreano también criticó el enfoque de Estados Unidos, que se ha mantenido centrado en «sanciones, presión y confrontación», a pesar del cambio de administración con la llegada de Trump. La declaración sugiere que el régimen de Kim Jong-un ve las maniobras militares como parte de una estrategia más amplia de hostilidad por parte de Estados Unidos y Corea del Sur, exacerbando las tensiones en la región. La situación se complica aún más con el contexto de la pandemia de COVID-19, que ha afectado gravemente la economía de Corea del Norte.
Este lanzamiento de misiles balísticos por parte de Corea del Norte también podría ser interpretado como una respuesta a las crecientes actividades militares en la región y a la presión internacional. La comunidad internacional, y especialmente los aliados de Estados Unidos, observan atentamente los desarrollos en la península coreana, donde la posibilidad de un conflicto armado sigue siendo una preocupación latente. Con la llegada de Trump al poder nuevamente, muchos analistas se preguntan cómo se desarrollará la dinámica entre ambas naciones y qué impacto tendrán estas maniobras en las relaciones en el futuro.

