La Cancillería de Rusia ha expresado su firme oposición a la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por parte de fuerzas estadounidenses en territorio venezolano. El gobierno ruso calificó esta acción como una «violación inaceptable de la soberanía de un Estado independiente», indicando que tales medidas constituyen una intervención agresiva en los asuntos internos de Venezuela. Desde el Kremlin, se muestran «extremadamente preocupados» por los acontecimientos y han instado a una aclaración inmediata sobre el estado de los líderes venezolanos, lo que revierte aún más la tensión internacional en la región.
En el mismo contexto, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha confirmado la captura de Maduro, quien ahora enfrentará un juicio penal en el país norteamericano. Rubio destacó que las acciones de la noche anterior, que incluyeron bombardeos sobre Caracas y otras áreas, estaban dirigidas a proteger a las fuerzas que llevaban a cabo la autorización de arresto. Esta justificación ha sido recibida con escepticismo y rechazo por parte de varios líderes internacionales que consideran que la soberanía venezolana ha sido gravemente transgredida.
El senador republicano Mike Lee también se pronunció sobre la captura, enfatizando que no se anticipan nuevas acciones militares en Venezuela, dado que Maduro ya se encuentra bajo custodia. A pesar de este anuncio, la situación en el país sudamericano es tensa y volátil, lo que genera preocupación en la comunidad internacional ante la posibilidad de un conflicto mayor. La administración de Donald Trump enfrenta críticas por la manera en que ha manejado este operativo militar, lo que podría presentar un impacto significativo en las relaciones diplomáticas de Estados Unidos con otras naciones.
Desde el lado venezolano, la captura ha generado reacciones mixtas, con algunos sectores apoyando la medida como una forma de justicia ante las acusaciones de corrupción y violaciones de derechos humanos, mientras que otros la ven como un acto de agresión y un ataque a la soberanía nacional. El panorama político en Venezuela se complica aún más con este evento, ya que la oposición se encuentra dividida, mientras que el gobierno de Maduro aún busca reafirmar su control en un país ya desgastado por la crisis económica y social.
Por otro lado, las repercusiones de la captura de Maduro seguramente se sentirán en otros países de América Latina, donde varios líderes han expresado su preocupación sobre la agresividad de la política exterior estadounidense. Rusia y otros aliados de Maduro han alzado la voz contra lo que describen como actos de imperialismo, subrayando la necesidad de respeto por la autodeterminación de los pueblos. En este contexto, la comunidad internacional está atenta a los próximos pasos que tomará Estados Unidos y cómo podría evolucionar esta crisis geopolítica.

