Resiliencia Laboral en Chile: El Desafío de la Automatización

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Un reciente estudio liderado por el OTIC CChC, en colaboración con SENCE y desarrollado por CoMov, ha revelado importantes hallazgos sobre la resiliencia laboral de Chile frente a la automatización. los datos del estudio indican un desajuste significativo entre las competencias que poseen los trabajadores y las que requieren las industrias, un problema que no solo afecta al mercado laboral, sino que también añade urgencia a la discusión sobre la modernización del sistema de capacitación. En un contexto donde la desocupación alcanzó el 9,5% durante el trimestre de mayo a julio, el estudio enfatiza que el verdadero reto del empleo radica en la calidad de las habilidades, más que en la cantidad de empleos disponibles.

El análisis apunta a que uno de cada cuatro trabajadores en posiciones susceptibles a la automatización carece de una trayectoria viable para la reconversión laboral. Más de 2,3 millones de personas, aproximadamente el 26% de la fuerza laboral, se encuentran en ocupaciones de alto riesgo, lo que añade presión a un panorama ya complicado. La investigación, que combina encuestas a 211 empresas con la evaluación PIAAC 2023 de la OCDE, también manifestó que Chile ocupa el último lugar en el bloque en habilidades de adultos, destacando déficits críticos en áreas como resiliencia, adaptabilidad y pensamiento analítico, que son las más valoradas por las empresas.

En medio de estos hallazgos, la inteligencia artificial ha emergido como un factor que exacerba el desajuste laboral. Desde que comenzó a ganar terreno, la IA ha acelerado la obsolescencia de ciertas competencias, mientras las empresas luchan por encontrar el talento necesario para sus operaciones. José Esteban Garay, gerente general del OTIC CChC, advirtió que si no se aborda este desajuste, cada ciclo de inversión futura se enfrentará a dificultades en el reclutamiento de personal adecuado. A su vez, se ha revelado que el grupo con menos habilidades en matemáticas experimenta tasas de desempleo hasta seis veces mayores en comparación con aquellos más calificados.

En respuesta a estos desafíos, algunas compañías han comenzado a invertir en la formación y desarrollo de competencias de sus empleados. Paola Mapelli, subgerente de aprendizaje corporativo en Antofagasta Minerals, destacó la necesidad de buscar proveedores de formación que se alineen con las nuevas exigencias del mercado. De manera similar, Natalia Uribe, jefa de Aprendizaje y Desarrollo de DaVita Chile, subrayó la importancia de actualizar constantemente los planes de capacitación en función de los avances tecnológicos. Ambas afirmaron que el OTIC CChC se ha convertido en un socio estratégico para proporcionar datos y métricas que faciliten el seguimiento de los programas formativos.

Finalmente, el estudio subraya que cerrar la brecha de habilidades podría traducirse en un aumento de la productividad de casi un 40% y que la IA generativa podría optimizar hasta un 30% de las tareas de los trabajadores, con un posible impacto en el PIB de hasta un 12%. Sin embargo, Garay enfatizó que ninguna de las partes involucradas puede resolver este problema por sí sola. Es imperativo establecer un sistema de formación que no solo reconvierta a los trabajadores existentes, sino que también prepare a los jóvenes que ingresan al mercado laboral para ocupaciones reales y disponibles. Invertir en capital humano es considerado la decisión más estratégica que Chile puede adoptar para mejorar su competitividad global.

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