El equipo en terreno del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio ha intensificado su labor de apoyo en las regiones de Biobío y Ñuble tras los incendios forestales que asolaron la zona en las últimas semanas. En una iniciativa orientada a la contención emocional y la resiliencia de niños, niñas y adolescentes, se realizó una visita a las localidades de Penco, Punta de Parra y el sector de Agua de la Gloria, donde se distribuyó el Botiquín Cultural. Este dispositivo de emergencia está diseñado para ofrecer herramientas artísticas y lúdicas que faciliten la expresión emocional y fortalezcan el vínculo familiar y comunitario, elementos esenciales en momentos de crisis.
La Seremi de las Culturas, Paloma Zúñiga Cerda, destacó la importancia de atender no solo las necesidades materiales tras una catástrofe, sino también el bienestar emocional de los más jóvenes. «El Botiquín Cultural es una herramienta concreta que pone a la cultura, el arte y el juego al servicio de la contención y la resiliencia», expresó, subrayando la relevancia de crear espacios donde los niños y niñas puedan abrirse, expresarse y acompañarse mutuamente en situaciones de alta tensión emocional.
El Botiquín Cultural se entrega en una mochila personal que incluye diversos materiales que invitan a la creatividad y al juego. Entre sus componentes se encuentra una bitácora para registrar experiencias y emociones, útiles para actividades artísticas, un set de muñecos para canalizar preocupaciones, semillas para plantar, y una linterna con dínamo. Estos recursos están pensados para ofrecer prácticas simples que puedan ser replicadas en casa, ayudando a fomentar la confianza y el cuidado en familias que enfrentan la adversidad.
Además, el equipo regional está llevando a cabo talleres y actividades guiadas para activar el contenido del Botiquín Cultural. Estas jornadas, que incluyen actividades como la plantación de semillas, tienen el propósito de transformar el dispositivo en una experiencia colectiva, promoviendo así la reconstrucción simbólica y el cuidado del entorno. Este enfoque no solo apoya la recuperación emocional de los niños y niñas, sino que también fortalece la solidaridad y la colaboración comunitaria, fundamentales para la resiliencia ante situaciones desafiantes.
Finalmente, el Botiquín Cultural se está distribuyendo a través de Escuelas Abiertas y albergues, en coordinación con diversas organizaciones que trabajan en la emergencia. Esta estrategia busca garantizar que los recursos lleguen de manera oportuna a las comunidades afectadas, creando espacios seguros donde los infantes puedan encontrar apoyo y contención emocional. En tiempos de crisis, la alianza entre arte, cultura y comunidad se convierte en un pilar esencial para la recuperación integral de quienes han sufrido las consecuencias de desastres naturales.

