Isaías Sharon, fundador de Perzon AI, ha subrayado la urgencia de implementar programas de actualización continua para los trabajadores mayores, en un contexto donde la población de Chile está envejeciendo rápidamente. De acuerdo con un estudio reciente del Observatorio del Contexto Económico (OCEC) de la Universidad Diego Portales, el porcentaje de personas mayores de 55 años ha crecido un 19,1% entre 2019 y 2025, mientras que la población joven, de 15 a 24 años, ha disminuido en un 6,4%. Sin embargo, a pesar de este aumento en la cantidad de trabajadores mayores, la tasa de ocupación en este grupo ha bajado de 45,1% a 40,2%, poniendo de manifiesto las dificultades que enfrentan para integrarse y mantenerse activos en el mercado laboral.
Sharon también ha destacado el alarmante incremento del desempleo entre los trabajadores mayores de 55 años, que ha pasado del 3% al 5,8%, lo que pone en evidencia las barreras que enfrentan en el acceso a empleo, a pesar de contar con una amplia experiencia y conocimientos acumulados. La informalidad laboral en este grupo ha alcanzado un preocupante 38,4%, significativamente superior al promedio nacional del 26,8%. Estas cifras reflejan la presión que sienten muchos trabajadores mayores por adaptarse a nuevas dinámicas laborales, a menudo caracterizadas por la inestabilidad y la falta de protección social.
El análisis de Sharon sugiere que los desafíos que enfrentan los mayores de 55 años no son únicamente temporales, sino que están vinculados a la transformación del mercado laboral impulsada por la tecnología y la automatización. Para abordar esta problemática, enfatiza la necesidad de desarrollar y ofrecer programas de actualización de habilidades que apunten a mantener a estos trabajadores relevantes en un entorno laboral cambiante. En este sentido, la implementación de plataformas de inteligencia artificial y herramientas de psicología predictiva cobra relevancia, ya que pueden facilitar la identificación de competencias y brechas laborales.
Sharon sostiene que es crucial aplicar sistemas basados en evidencia para tomar decisiones más informadas sobre la gestión del talento, lo que permitiría diseñar planes de capacitación personalizados. Esto no solo ayudaría a los trabajadores mayores a actualizar y optimizar sus habilidades, sino que también garantizaría que su capital de experiencia y conocimientos no se desperdiciara, pero más bien se integrara de manera efectiva en las organizaciones. La necesidad de potenciar la experiencia de los profesionales mayores es evidente, y su contribución podría ser clave para el crecimiento y desarrollo del mercado laboral en Chile.
Finalmente, Isaías Sharon concluye que afrontar el envejecimiento de la fuerza laboral en Chile no solo es una responsabilidad social, sino que también constituye una estrategia necesaria para elevar la productividad y competitividad en un entorno laboral cada vez más dinámico y complejo. La implementación de programas y tecnologías adecuadas para el desarrollo de competencias en adultos mayores podría no solo transformar la vida laboral de estos individuos, sino también enriquecer el panorama profesional del país, impulsando una economía más inclusiva y competitiva en el largo plazo.

