Las familias chilenas, a pesar de su enfoque en la rentabilidad de sus inversiones, enfrentan un desafío considerable: la protección adecuada de su patrimonio. Este fenómeno se hace evidente al observar que, aunque Chile es líder en la penetración de seguros en América Latina, gran parte de esta cobertura se limita a seguros obligatorios. Esto significa que la protección voluntaria frente a situaciones adversas, como invalidez o fallecimiento, sigue siendo deficiente. En un entorno donde un imprevisto puede arrasar con años de esfuerzo financiero en cuestión de semanas, la falta de previsión se convierte en un factor de vulnerabilidad para muchos hogares chilenos.
En el ámbito de la planificación financiera personal, el enfoque suele centrarse en cómo maximizar el crecimiento del patrimonio. Las recomendaciones sobre qué Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP) elegir, qué fondos mutuos ofrecen mejores rendimientos y cómo diversificar adecuadamente las inversiones son comunes. Sin embargo, muchas familias ignoran la necesidad de incorporar coberturas adecuadas que protejan sus activos y generen estabilidad financiera en situaciones de crisis. La realidad es que una invalidez o el fallecimiento de un familiar pueden desestabilizar por completo la situación económica de un hogar que no cuenta con las protecciones necesarias.
A pesar de que Chile presenta una penetración de seguros equivalente al 4,6% del PIB, según el análisis de MAPFRE Economics (2024), es necesario destacar que esta cifra se ve influenciada en gran medida por seguros previsionales obligatorios. Más del 65% de las primas de vida están asociadas a estos seguros, lo que significa que el seguro voluntario para proteger frente a la invalidez y enfermedades catastróficas está en niveles alarmantemente bajos. En este sentido, el desafío radica en cambiar la percepción respecto al seguro, que muchas veces es visto como un gasto en lugar de una inversión para la protección del patrimonio.
Expertos de Alfredo Cruz & Cía insisten en que la preferencia por las inversiones por encima de la protección patrimonial tiene raíces profundas. Kattia Vásquez, subgerente de Gestión Patrimonial de la firma, argumenta que la falta de beneficios inmediatos y tangibles del seguro desincentiva a las personas a priorizarlo en su planificación financiera. Esta tendencia es preocupante, ya que el patrimonio de una familia no solo incluye activos, sino también los flujos futuros que permiten sostener su calidad de vida. Si se afecta la capacidad de generar ingresos, el plan financiero se ve comprometido de manera significativa.
La falta de protección adecuada tiene un costo considerable para las familias chilenas. Cuando ocurre un evento inesperado, muchas se ven forzadas a liquidar inversiones o vender activos en condiciones desfavorables, lo que no sólo afecta su salud financiera, sino que eventualmente deteriora el patrimonio acumulado durante años. Asimismo, el fenómeno del subaseguramiento fatiga aún más esta situación. Las personas que contratan pólizas de manera fragmentada, sin una visión integral, creen estar protegidas sin considerar si esta protección coincide con sus deudas o responsabilidades familiares. Por lo tanto, es crucial que la protección del patrimonio forme parte de una estrategia coherente y pensada, en vez de decisiones aisladas que pueden llevar a un futuro incierto.

