El consumo de combustibles en Chile sigue siendo un tema crucial, tanto para el transporte como para la industria y la generación eléctrica de respaldo. A pesar de no ser un productor importante de crudo, el país cuenta con una infraestructura de refinación que lo convierte en un jugador relevante en la cadena de suministro de combustibles. Según datos recientes, Chile refina aproximadamente el 96% de la gasolina y el 60% del diésel que consume, lo que lo hace dependiente del petróleo importado. Esta situación presenta un desafío para la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP), que opera las dos refinerías activas del país en Aconcagua y Biobío, sumando una capacidad de procesamiento de alrededor de 238,000 barriles diarios.
La industria petrolera en América Latina enfrenta una presión sin precedentes para operar de forma más sostenible, en medio de un panorama regulatorio cada vez más estricto y conflictos geopolíticos. Las refinerías están en una búsqueda constante de tecnologías que les permitan optimizar sus procesos críticos y reducir sus pérdidas operativas. Este enfoque se ha centrado en la adopción de soluciones que combinan analítica en tiempo real, automatización y productos químicos de alto rendimiento, con el objetivo de avanzar hacia un modelo más eficiente y sostenible a lo largo de toda la cadena de valor del petróleo.
En este contexto, una de las soluciones más innovadoras es la incorporación de aditivos amigables con el medio ambiente que buscan optimizar el desempeño de los combustibles. Ecolab ha lanzado un portafolio de aditivos que mejoran la calidad de los combustibles, estabilizan la operación de las refinerías y permiten cumplir con estándares ambientales cada vez más exigentes. Estas innovaciones no solo son un avance hacia la sostenibilidad, sino que también se traducen en una mayor confiabilidad operativa y una disminución de desviaciones en los procesos.
Otra herramienta clave que ha emergido en la industria es la plataforma digital industrial 3D TRASAR™, diseñada para gestionar, en tiempo real, los procesos críticos de refinación. A través de sensores y análisis predictivo, esta tecnología ofrece visibilidad total de las operaciones, facilitando la identificación temprana de ineficiencias y optimizando el uso de recursos esenciales como el agua y la energía. El objetivo es garantizar mejoras sostenidas en el rendimiento ambiental, así como en la confiabilidad de las plantas, lo que es vital en el contexto actual de alta demanda energética.
Vanessa Spicker, Líder de División de Industrias y Downstream de Ecolab para Latinoamérica Sur, Central y Caribe, enfatiza que la sostenibilidad en la industria del petróleo debe construirse sobre decisiones informadas, basadas en datos y en el control avanzado de procesos. La transición hacia un modelo de operación más sostenible es no solo necesaria, sino posible, a través de la implementación de soluciones innovadoras y especializadas. De esta manera, tanto Chile como otros países de América Latina están tomando medidas proactivas para abordar los desafíos ambientales y regulatorios, sin disminuir su capacidad de abastecimiento energético.

