Teatro La Compota: Una experiencia mágica de narración para niños

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En abril, el Teatro La Compota invita a los niños y niñas a reconectarse con la lectura a través de su obra “El día en que el internet se acabó”. Este proyecto combina música en vivo y el tradicional kamishibai, ofreciendo funciones gratuitas en bibliotecas y teatros de las localidades de Concepción, Arauco y Coelemu. Con motivo del Mes del Libro, la compañía destaca la importancia de la imaginación y la palabra hablada, presentando una obra que promueve una experiencia escénica cercana y lúdica.

La obra, financiada por el Fondo de Creación y/o Producción de Montajes Escénicos del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, narra el encuentro entre Catalina, una niña immersed en el mundo digital, y el señor Análogo, quien le revela el valor de leer y escuchar historias en voz alta. Francisca Díaz, directora y dramaturga, señala que es crucial que las nuevas generaciones comprendan qué significa vivir sin internet, lo que añade relevancia a esta propuesta teatral en un contexto de creciente dependencia tecnológica.

La puesta en escena de “El día en que el internet se acabó” se distingue por la integración de la narración oral, la música en directo y el formato de kamishibai. Este último, un teatrillo de madera con ilustraciones, se ha adaptado para ofrecer una experiencia más envolvente y accesible a los niños. La encargada de la música, Javiera Hinrichs, subraya que las canciones son esenciales no solo para caracterizar a los personajes, sino para enriquecer la experiencia narrativa, haciendo que los niños puedan participar de manera activa y lúdica.

El butai, o teatrillo de madera, ha sido diseñado especialmente para la obra, permitiendo que un mayor número de niños puedan disfrutar de las ilustraciones. Su construcción ha sido un proceso detallado donde se cuidaron aspectos estéticos que se integran con la narrativa. La directora resalta la importancia de la narración oral en el desarrollo de la sensibilidad artística y la imaginación, invitando a los niños a crear sus propias historias y a experimentar el poder de la escucha.

Con el inicio de la circulación de la obra, que incluye varias funciones gratuitas en distintas localidades del Biobío y Ñuble, la compañía busca activar las bibliotecas como espacios de encuentro y lectura significativa. La productora Gisel Sparza enfatiza que es fundamental reimaginar la biblioteca como un lugar de creatividad y comunidad, destacando el compromiso de Teatro La Compota con la formación de nuevos públicos que valoren la lectura en un entorno lleno de estímulos digitales. Las presentaciones se llevarán a cabo en diversas fechas y espacios culturales, con entrada liberada para todos los interesados.

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