Las empresas chilenas están enfrentando un nuevo y complejo desafío: expandir sus operaciones a nivel internacional de manera más eficiente y ágil. En un entorno globalizado donde la competencia es feroz, la capacidad de adaptarse a diferentes mercados se ha convertido en una ventaja estratégica crucial. Este contexto ha impulsado la adopción de innovaciones financieras como el uso de stablecoins, que facilitan las transferencias monetarias entre países, prometiendo no solo rapidez, sino también reducción de costos y una menor dependencia de intermediarios tradicionales.
Recientes estadísticas revelan que los pagos transfronterizos B2B realizados con stablecoins han superado la impresionante cifra de 36 mil millones de dólares en el último año. Este crecimiento subraya un cambio significativo en la forma en que se mueve el dinero en el ámbito internacional, brindando a las empresas una herramienta poderosa para realizar transacciones más veloces y con costos más predecibles. Sin embargo, el reto no reside únicamente en transferir fondos, sino también en la capacidad de las empresas de utilizar esos recursos de forma eficiente en diversos mercados.
Para combatir las complicaciones que surgen al tratar de operar en múltiples países, la empresa Pomelo ha desarrollado un modelo innovador de tarjetas globales que permite centralizar la emisión desde una única infraestructura. Esto significa que las empresas ya no necesitan replicar tecnologías o adaptarse a regulaciones locales en cada país, lo cual históricamente ha elevado los costos y tiempos de operación. Las tarjetas globales de Pomelo funcionan como un canal efectivo para que las empresas paguen, compren o gestionen gastos en diferentes mercados de manera fluida e inmediata.
Santiago Witis, Country Manager del Cono Sur en Pomelo, explica que «la conversación ya no pasa solo por digitalización, sino por infraestructura». Según Witis, este nuevo enfoque es esencial para que las empresas en Chile y el Cono Sur puedan escalar sus operaciones de manera efectiva. Con la integración de nuevos rieles de pagos como las stablecoins, estas tarjetas globales se convierten en una solución práctica y flexible, permitiendo a las empresas tener la libertad de elegir cómo mover su dinero, ya sea a través de tecnologías emergentes o sistemas de pago más tradicionales.
A medida que el ecosistema financiero chileno continúa evolucionando hacia modelos más integrados y eficientes, la combinación de nuevos métodos de pago y la emisión simplificada de tarjetas representa una oportunidad dorada para que las empresas chilenas se articulen de manera más efectiva en el comercio global. Con una plataforma tecnológica robusta y centrada en la simplificación de procesos, Pomelo se posiciona como un aliado clave para aquellas empresas que buscan enfrentar el desafío de globalización que el entorno actual impone.

