La incorporación de información sobre el comportamiento de pago de las personas en Chile ha comenzado a transformar radicalmente el sistema financiero, abriendo nuevas puertas al financiamiento formal. La implementación de «data positiva» está reconfigurando la manera en que las instituciones financieras evalúan el acceso al crédito, permitiendo una mayor inclusividad. Al integrar datos más exhaustivos sobre la conducta financiera de los ciudadanos, el sistema está adoptando modelos de evaluación más robustos y precisos, lo que representa un cambio estructural significativo en la economía. La disponibilidad creciente de información financiera no solo mejora la claridad en la evaluación crediticia, sino que también redefine las normas de acceso para quienes antes estaban excluidos.
Ignacio Sica, Country Manager de Experian Chile, enfatiza que la transformación se ve reflejada en la cantidad de empresas que reportan información financiera, indicando que más de 100 organizaciones están comenzando a compartir datos anteriormente no disponibles. Este acceso a información más granular y transparente permite a las entidades evaluar de manera más precisa el comportamiento crediticio de los solicitantes. «Antes, muchas instituciones no podían determinar si un individuo cumplía con sus obligaciones financieras; hoy, esa data se incorpora, aumentando las posibilidades de acceso a financiamiento para muchos», comenta Sica. Este cambio señala un avance hacia decisiones más responsables en el otorgamiento de créditos al considerar una visión exhaustiva del perfil financiero de las personas.
La tecnología juega un papel fundamental en este proceso de transformación. La implementación de data positiva está acompañada del uso de analítica avanzada, modelos predictivos e inteligencia artificial, lo que permite procesar la información de manera efectiva y en tiempo real. Sica explica que «los modelos de riesgo han evolucionado para ser dinámicos, adaptándose con el tiempo y ajustándose en función del comportamiento de pago de las personas», lo que mejora la calidad de las decisiones tomadas por las instituciones financieras. Compañías como Experian actúan como enlaces clave en este ecosistema, conectando múltiples fuentes de información y desarrollando algoritmos que permiten a bancos y otras entidades entender con mayor claridad la capacidad de pago de los individuos.
El efecto directo de la implementación de la data positiva es la ampliación del acceso al financiamiento, un hecho crucial en un país donde millones de personas no tienen acceso a servicios financieros, no por un mal historial de pago, sino por la falta de información. «Las estadísticas revelan que existen millones de chilenos sin presencia financiera, lo que representa un vacío que la nueva data puede llenar», señala Sica. Además, esta transformación conlleva un reto significativo referente a la sostenibilidad financiera, ya que muchos ciudadanos destinan una alta proporción de sus ingresos al pago de deudas. Actualmente, un 40% de la población destina más del 40% de sus ingresos a pagar créditos, lo cual puede resultar en un ciclo de sobreendeudamiento que la nueva capacidad de evaluación busca mitigar.
La capacidad de evaluación mejorada no solo aumenta el acceso al crédito, sino que también permite ofrecer condiciones más favorables y ajustadas a la situación real de cada persona. Al fomentar decisiones más responsables tanto para los usuarios como para las instituciones, se establece un ecosistema financiero más saludable y sostenible. A medida que más personas puedan ser incluidas dentro del sistema financiero gracias a una evaluación más precisa y completa, se espera que la economía en su conjunto se beneficie, incrementando la estabilidad financiera y reduciendo los niveles de vulnerabilidad social.

