Enoturismo invierno Valle de Colchagua: descubre su encanto

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Con el aumento constante de visitantes internacionales, particularmente de Brasil, el enoturismo del Valle de Colchagua está transformando el invierno en una temporada clave para su industria vitivinícola y turística. Tradicionalmente visto como un periodo de desaceleración, el invierno ahora presenta oportunidades únicas para atraer turistas que buscan experiencias más cálidas y personalizadas. Esta temporada, marcada por paisajes serenos, se está convirtiendo en un momento propicio para disfrutar de la gastronomía local y degustaciones más íntimas, lo que evidencia un cambio en la percepción de los viajeros que ya no limitan su visita a la vendimia o al verano.

Carmen Paz Ravanal, gerente de marketing de Viña Ravanal, expresó su optimismo sobre la temporada invernal. Según ella, cada año crece el interés en el enoturismo durante los meses más fríos, especialmente entre quienes buscan una conexión más profunda con la cultura vinícola. «Visitar la viña en invierno ofrece una experiencia diferente y especial. El ambiente se vuelve acogedor, y los visitantes pueden disfrutar de la historia y la arquitectura de nuestras bodegas junto a una chimenea mientras degustan vinos tintos selectos y platos de temporada», destacó Ravanal. Este enfoque en la gastronomía y la autenticidad está atrayendo tanto a turistas nacionales como internacionales.

Las viñas del Valle de Colchagua están afinando sus ofertas para atraer diversos perfiles de visitantes, particularmente durante los fines de semana largos y las vacaciones de invierno, un periodo que representa un desafío para el turismo nacional en temporada baja. Alicia Ortiz, gerenta general de Enoturismo Chile, confirmó que el invierno ha visto un aumento en la llegada de turistas brasileños, quienes buscan combinar actividades invernales con la experiencia culinaria del valle. «Colchagua es un destino consolidado y atractivo que ofrece una variedad de actividades, y el desafío está en captar a estos visitantes a través de alianzas con operadores y propuestas innovadoras», mencionó Ortiz.

Sin embargo, el entorno también presenta desafíos, principalmente por factores externos que pueden influir en los flujos turísticos. Ortiz advirtió sobre la necesidad de monitorear variables como el tipo de cambio y el precio del combustible, ya que estos pueden impactar la decisión de los viajeros. Por lo tanto, las viñas han adaptado sus estrategias buscando no solo atraer turistas, sino transformar el invierno en una columna vertebral del enoturismo nacional, ofreciendo experiencias exclusivas que invitan a la conexión y la calma.

Entre las experiencias más destacadas se encuentra el «Momento Ravanal», que, en lugar de llevarse a cabo al aire libre durante el calor del verano, se traslada a un lounge interior junto a una chimenea durante el invierno, donde los visitantes pueden probar vinos reserva acompañados de quesos y frutos secos. Además, la temporada invernal permite a los turistas conocer de cerca la poda y los procesos vitales que ocurren en las viñas. Carmen Paz Ravanal concluyó que «el invierno atrae a quienes buscan desconexión y experiencias más auténticas, y el enfoque en el trabajo colaborativo y la personalización será esencial para consolidar esta temporada como un momento único dentro del turismo enológico del país».

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