Atrasos Marítimos: Cómo Impactan tu Logística y Planificación Comercial

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La confiabilidad global de los itinerarios marítimos alcanzó un preocupante 62,6% en junio de este año, según el análisis de Sea-Intelligence. Este dato indica que casi el 40% de los envíos marítimos no cumplen con su horario previsto, registrando un promedio de retraso de 5,31 días. Para Matías Bearwald, un experto en logística global y fundador de Greenwish Cargo, este cambio radical en la dinámica de transporte ha llevado a las empresas importadoras a replantear su estrategia. Ya no se trata únicamente de conseguir tarifas competitivas, sino de planificar operaciones considerando variaciones en las fechas de entrega, una realidad que se ha vuelto cada vez más relevante para el éxito de las operaciones comerciales.

El hecho de que un contenedor no llegue en la fecha estimada puede parecer un inconveniente menor si se considera solo desde la perspectiva del transporte. Sin embargo, Bearwald advierte que la verdadera complejidad radica en las múltiples decisiones empresariales que dependen de la llegada puntual de esos productos. Cuando la llegada de una carga cambia, se pueden alterar las coordinaciones de transporte, la recepción en el almacén e incluso compromisos comerciales con clientes o campañas de marketing que requieren la disponibilidad del producto en una fecha específica.

«El impacto de un retraso no solo se mide en costos directos, sino en las oportunidades que se pierden mientras se espera la llegada de un contenedor», señala Bearwald. Un negocio puede quedarse con estantes vacíos, o un importador puede verse forzado a reprogramar entregas, lo que puede derivar en insatisfacción del cliente. «Si la mercadería llega tarde, no es solo un problema logístico, se convierte en un desafío comercial que puede afectar la relación con los consumidores y la imagen de la empresa».

La recomendación de Bearwald es transformar la concepción tradicional de logística, que ve esta como un proceso que comienza con el despacho del contenedor y termina con su llegada. Es fundamental que las empresas también se preparen para un posible cambio de fecha. Esto implica mantener visibilidad constante sobre el estado de las cargas y asegurar una comunicación efectiva entre todos los actores de la cadena de suministro. Contar con un plan alternativo puede ser clave en situaciones de retraso.

En este contexto en evolución, el papel de los operadores logísticos es más crítico que nunca. «Nuestro deber va más allá de simplemente informar a los clientes sobre la llegada de sus contenedores. Debemos asesorarlos sobre lo que significa esa llegada para su negocio y las alternativas que tienen en caso de que ocurra un retraso», concluye Bearwald. La adaptabilidad y la anticipación se han convertido en las herramientas indispensables para los importadores en un entorno donde la incertidumbre en los itinerarios marítimos es la nueva normalidad.

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