El Índice Nominal de Costos Laborales experimentó un aumento interanual del 7,9% en mayo, evidenciando una presión creciente sobre las pequeñas y medianas empresas (pymes) en Chile. Esta alza se da en un contexto donde la tasa de desocupación en el país alcanza el 9,4% durante el trimestre abril-junio, lo que representa un incremento de 0,5 puntos porcentuales en comparación con el mismo periodo del año anterior. La situación se complica aún más con la gradual implementación de un aumento en la cotización previsional a cargo del empleador. Desde agosto, esta cotización alcanza el 3,5% de la remuneración imponible, y se proyecta que alcanzará un 8,5% en 2033, lo que plantea serios retos financieros para las empresas.
Ante este panorama, Felipe Hirane, Director Financiero de Maxxa, subraya la importancia de que las decisiones sobre contratación y ajuste de personal se fundamenten en una planificación financiera adecuada, y no en acciones reactivas. «El error más común es tomar decisiones de dotación mirando solo el mes en curso. Cuando suben los costos laborales y se acorta la jornada laboral, no se trata solo de contratar o despedir; se debe considerar la capacidad financiera de la empresa para sostener cualquiera de estas decisiones en los próximos meses», advierte Hirane. Este enfoque estratégico es crucial para permitir a las pymes navegar un entorno económico cada vez más desafiante.
Las estadísticas también revelan que solo el 17% de las empresas encuestadas en la Séptima Encuesta Longitudinal de Empresas (ELE-7) del Ministerio de Economía han solicitado préstamos, y las micro, pequeñas y medianas empresas enfrentan un elevado riesgo de rechazo en sus solicitudes, hasta cinco veces más que las empresas grandes. Las principales barreras para acceder a financiamiento incluyen un historial crediticio insuficiente, falta de garantías y desorganización financiera. Ante esta realidad, Hirane enfatiza la necesidad de distinguir entre el aumento de costos estructurales, que requieren soluciones a largo plazo, y las necesidades de financiamiento a corto plazo.
En este contexto, las pymes tienen más opciones de financiamiento que antes. Las empresas tecnológicas financieras (fintech) han emergido como alternativas viables al ofrecer procesos de evaluación rápidos y digitales, permitiendo a las pymes acceder a créditos en cuestión de minutos. Además, existen programas estatales como FOGAPE y CORFO que facilitan garantías y financiamiento para proyectos a largo plazo. Sin embargo, estos mecanismos pueden no alinearse con la inmediatez que requieren las pymes para superar descalces de caja, lo que hace que las soluciones fintech se consoliden como una herramienta valiosa y necesaria.
Finalmente, aunque se anticipan alivios tributarios con una reducción gradual del Impuesto de Primera Categoría para las empresas del régimen general, esta medida no beneficiará a las pymes acogidas al régimen Pro Pyme, que mantendrán la tasa transitoria de 12,5% durante 2026 y 2027. «Ninguna pyme puede controlar cómo aumentan los costos o cambian las regulaciones, pero sí pueden controlar cuán anticipadamente se preparan para esos cambios», concluye el CFO de Maxxa, subrayando la necesidad de una visión proactiva que permita a las empresas no solo sobrevivir, sino también crecer en un entorno complejo.

