La directora del Centro de Estudios Financieros (CEF) de la ESE Business School de la Universidad de Los Andes, Cecilia Cifuentes, ha señalado que los altos márgenes acumulados en la minería chilena durante este año, donde el precio del cobre supera los US$5 la libra, podrían desincentivar las reformas necesarias para una mayor eficiencia y modernización en el sector. Según Cifuentes, esta situación recuerda el estancamiento que vivió el país entre 2003 y 2012, cuando, a pesar de los altos precios de los minerales, la productividad no mostró avances significativos. La economista advierte que, aunque Chile se encuentre en un periodo de bonanza, esto puede ocultar riesgos a largo plazo para la competitividad del país.
Cifuentes destaca que el riesgo macroeconómico más preocupante del momento no proviene de las inestabilidades externas, como la guerra en Irán o las restricciones aduaneras impuestas por China, sino de una complacencia interna que puede llevar a la industria a la inacción. Ella establece que la amplificación de los márgenes económicos puede actuar como un «anestésico» para la necesidad de implementar cambios estructurales en las operaciones mineras. En este sentido, la economista pone de relieve que el reto es no caer en la trampa de dejar de lado la búsqueda de la eficiencia, ya que esto podría resultar en un estancamiento en la productividad a largo plazo.
El análisis de Cifuentes también resalta que, a pesar de la fuerte demanda por cobre, impulsada por sectores como la electromovilidad y la inteligencia artificial, existe el riesgo de que Chile no logre aprovechar este contexto favorable. Ella señala que la confianza excesiva en un ciclo de precios elevados puede llevar a la economía a una «paradoja de la abundancia». Entre 2003 y 2012, el país ya experimentó este fenómeno, donde aumentaron los ingresos por la minería, pero la productividad se estancó, resultando en consecuencias que aún afectan el crecimiento económico de hoy. Sin una estrategia clara, la industria podría salir de esta bonanza sin los avances tecnológicos y de eficiencia necesarios.
A pesar de los altos precios, Cifuentes subraya que la rentabilidad del sector minero no es totalmente inocente frente a las presiones inflacionarias y operativas. El encarecimiento de combustibles, energía y logística, sumado a la disminución de reservas en los yacimientos nacionales, plantea un desafío considerable. La directora del CEF advierte que parte del beneficio del actual superciclo se diluye en el aumento de costos operacionales, lo cual subraya la necesidad de una urgentísima reforma en el sector para no comprometer la rentabilidad a futuro.
Por último, Cifuentes analiza el clima regulatorio en Chile, que continúa siendo un cuello de botella para nuevas inversiones a pesar de las oportunidades que presentan los altos precios del cobre. Aunque la voluntad política actual parece orientada a destrabar trámites, Cifuentes sostiene que la incertidumbre en la regulación sigue siendo una barrera significativa. Ella concluye que el éxito de este ciclo no dependerá solamente de los ingresos fiscales inmediatos, sino de cuán bien preparados y eficientes estén los actores de la minería chilena cuando los precios del cobre inevitablemente vuelvan a niveles más normales en el futuro.

