Salmonicultura: ¿Cómo construir confianza en Puerto Montt?

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Puerto Montt, una de las principales ciudades portuarias de Chile, se ha convertido en el epicentro de una de las industrias más importantes del país: la salmonicultura. Esta actividad no solo sostiene miles de empleos y promueve encadenamientos productivos, sino que también impulsa la economía regional mediante significativas exportaciones. Sin embargo, a pesar de estos beneficios económicos evidentes, hay un aspecto crucial que no se refleja en los balances anuales: la confianza. La sostenibilidad de la industria salmonera va más allá del cumplimiento de permisos ambientales y normativas; se encuentra en la capacidad de las empresas para actuar con integridad y responsabilidad, mostrando un compromiso genuino con las comunidades que las rodean.

La licencia ambiental, que se obtiene a través de un proceso formal, contrasta con la licencia social, un concepto que se construye día a día en la interacción con las comunidades. En regiones costeras como Los Lagos, donde coexisten diversas actividades económicas y grupos sociales, la transparencia se convierte en un elemento esencial para la estabilidad y el desarrollo conjunto. La desconfianza puede surgir rápidamente ante situaciones de opacidad respecto a la trazabilidad de productos, el uso de medicamentos o la interacción con proveedores. Así, el enfoque en el cumplimiento normativo debe ser complementado por un enfoque sólido en gobernanza, donde el compliance se convierte en una herramienta valiosa para crear confianza en el territorio.

La pregunta que debe plantearse no es si la industria salmonera se adhiere a la legislación vigente, sino si está dispuesta a ir más allá y adoptar estándares que superen lo mínimo requerido por la ley. Este enfoque proactivo no debe verse como una crítica, sino como una valiosa oportunidad para que Puerto Montt se posicione como un líder en las buenas prácticas acuícolas. Un cambio cultural es esencial para transitar desde una mentalidad de cumplimiento hacia un compromiso genuino con la sostenibilidad. Este cambio implica anticiparse a las fiscalizaciones, no esperar a que se produzcan crisis comunicacionales y, en su lugar, construir desde el diseño procesos que gestionen adecuadamente la reputación y el impacto ambiental.

Además, es importante reconocer que el desarrollo regional sostenible puede ir de la mano con la rentabilidad si existe un compromiso auténtico con la transparencia. Las economías contemporáneas penalizan la falta de claridad y honestidad en las prácticas empresariales, y las sanciones administrativas no son suficientes para mitigar este riesgo. Las empresas deben adaptarse al creciente clamor de los ciudadanos por una mayor coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Este es un llamado a la acción tanto para la industria salmonera como para las autoridades que regulan el sector, para que juntos demuestren que el crecimiento y los altos estándares de integridad pueden coexistir en armonía.

Finalmente, es necesario recordar que para las comunidades de la Región de Los Lagos, el mar representa mucho más que un mero recurso productivo; es parte de su identidad cultural y social. Proteger esta identidad requiere un compromiso que va más allá de obtener permisos. La confianza construida a través de prácticas sostenibles y transparentes es lo que realmente asegurará el futuro de la salmonicultura en la región. Las acciones y decisiones deben alinearse con los valores comunitarios y medioambientales, forjando una relación de respeto y cuidado que permita tanto el desarrollo económico como la preservación de la esencia de las comunidades que dependen del mar.

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