En los últimos meses, el uso de los denominados «toritos», motocicletas de tres ruedas diseñadas originalmente para el transporte de carga, ha suscitado una creciente preocupación entre las autoridades chilenas y la ciudadanía en general. La Asociación Nacional de Importadores de Motocicletas (ANIM) ha manifestado su total apoyo al Consejo Nacional de la Sociedad Civil (COSOC), que ha alertado sobre el peligro que representan estas máquinas cuando son modificadas de manera artesanal para transportar pasajeros. Estas adaptaciones se realizan sin la debida certificación ni control técnico, lo que aumenta significativamente el riesgo de siniestros.
Cristián Reitze, presidente de ANIM, enfatizó que los «toritos» no fueron diseñados ni certificados para el transporte de personas. Al modificar su estructura y propósito original, estos vehículos exponen a los ciudadanos a un peligro real, ya que no cuentan con elementos de seguridad esenciales, tales como cinturones de seguridad o protecciones laterales. Esta advertencia se enmarca dentro de un contexto más amplio, donde la falta de control sobre las modificaciones de vehículos y su uso irresponsable por parte de algunos conductores pone en tela de juicio la seguridad vial en el país.
Además, el COSOC ha señalado que el incremento del uso de «toritos» modificados, especialmente en comunas como Puente Alto y La Pintana, refleja una tendencia alarmante hacia un transporte informal que, aunque se presenta como una alternativa económica, es en realidad un foco de riesgo. Sebastián Moya, director de Academia Motos Chile y representante de ANIM ante el COSOC, advirtió que permitir la proliferación de estos vehículos no homologados sería un retroceso significativo en los avances logrados en materia de seguridad vial y profesionalización del motociclismo.
El Ministerios de Transportes y Telecomunicaciones, junto al Centro de Control y Certificación Vehicular (3CV), han sido claros al establecer que este tipo de vehículos solo está autorizado para el transporte de carga. Cualquier modificación o cambio de uso infringe las normativas de homologación y pone en peligro la seguridad de conductores y pasajeros. A raíz de esta problemática, es fundamental reforzar la fiscalización y la educación a la población sobre los riesgos que conlleva el uso de estos vehículos inseguros.
ANIM reafirmó su compromiso con el desarrollo de políticas públicas que promuevan un transporte seguro y sostenible en Chile. Reitze subrayó la importancia de respetar la normativa como un requisito esencial para construir un sistema vial más seguro y confiable. La asociación se muestra dispuesta a colaborar con el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones y otros organismos para implementar medidas preventivas y educativas que fortalezcan la seguridad vial en el país, asegurando así una movilidad moderna y responsable.

