Nicolás Zepeda: Su Impactante Testimonio en el Juicio por Narumi

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Durante la séptima jornada del juicio que se lleva a cabo en Francia contra Nicolás Zepeda, el foco principal giró en torno al profundo interrogatorio realizado por la abogada de la familia de Narumi Kurosaki, Sylvie Galley. Desde los primeros momentos, Galley buscó confrontar a Zepeda sobre su relación con la joven japonesa desaparecida en diciembre de 2016. La abogada no se detuvo en formalidades y lanzó preguntas directas como: «¿Qué sientes cuando piensas en Narumi?» y «¿Aparece a menudo en tus sueños?». Con elocuencia, Zepeda respondió que Narumi había sido una parte significativa de su vida, pero el enfoque de Galley en su conexión emocional parecía tratar de desentrañar la verdad detrás de su implicación en el caso.

A lo largo del intercambio, la abogada Galley procuró extraer una admisión de culpabilidad de Zepeda, presionándolo sobre la importancia de hacer lo correcto. Preguntas contundentes como: «¿No podrías hacer algo bueno y contarnos qué pasó en el dormitorio?» buscaron romper el muro de defensas que Zepeda mantenía. Zepeda, en respuesta, insistió en su inocencia, defendiendo apasionadamente su verdad y reafirmando su amor por Narumi: «Yo no la maté. Les he dado mi verdad. Entiendo que no les satisfaga, pero yo no la maté».

El intercambio entre la abogada y el acusado no solo evidenció el intento por la parte querellante de establecer una narrativa culpable, sino que también subrayó la resistencia de Zepeda a aceptar cualquier implicación negativa. Más allá de las acusaciones, Zepeda expresó su frustración por ser percibido como un criminal y trató de derribar las suposiciones que lo rodeaban. Galley, por su parte, le recordó que había prometido ayudar a encontrar a Narumi, pero que nunca cumplió con esa promesa, lo que intensificó la tensión en la sala del tribunal.

A medida que se desarrollaba el juicio, la defensa también tomó protagonismo, con Robin Binsard, el abogado de Zepeda, defendiendo la posición de su cliente. Binsard alegó que su defendido había sufrido una pesadilla judicial desde el comienzo y que los jueces y jurados anteriores no habían escuchado su relato. Zepeda, en un intento desesperado por describir su angustia, admitió que expresarse era un desafío, lo que solo contribuyó a la atmósfera de desesperación que rodeaba su testimonio.

El momento más impactante de la jornada llegó cuando Zepeda, visiblemente afectado por la situación, reveló su quiebre emocional. «¡Nunca lo sabremos porque no fui yo! ¡Quiero saberlo!», exclamó entre lágrimas. Este dramático estallido resonó en la sala, generando una notable conmoción en el público. En un relato desgarrador de Lest Republicain, se describió cómo Zepeda, abrumado por sus emociones, se cubrió el rostro y se derrumbó sobre su banco, dejando entrever el peso de la acusación que pesa sobre sus hombros y la lucha interna que enfrenta en medio de un juicio tan mediático y complejo.

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