Accesibilidad Turismo Chile: ¿Cómo Disfrutar del Verano Sin Barreras?

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Febrero marca el inicio de la temporada de verano en Chile, un periodo de emociones y reencuentros familiares alrededor del descanso y la naturaleza. En este contexto, la reciente inauguración de una infraestructura de acceso universal en el borde del Lago Llanquihue, en Frutillar, se presenta como una noticia positiva y esperanzadora. Este desarrollo no solo significa la posibilidad de derrocar barreras físicas, sino que también abre la puerta a nuevas oportunidades para que personas con movilidad reducida, adultos mayores y familias con niños disfruten del entorno natural, un derecho que debe ser garantizado para todos.

Sin embargo, este avance en Frutillar nos invita a profundizar sobre una realidad aún inquietante: la accesibilidad sigue siendo un tema pendiente en muchas zonas turísticas del país. A lo largo de la temporada estival, miles de turistas y residentes buscan espacios que les permitan conectar con la naturaleza, pero se encuentran con un sinfín de playas, miradores y senderos que no cuentan con adaptaciones necesarias. La pregunta que se plantea es cuántos lugares son realmente inclusivos y accesibles para todos, sin importar las capacidades físicas de sus visitantes.

La inclusión no debería ser una excepción en la planificación de espacios públicos y turísticos en Chile, sino un principio fundamental. Mientras que la rampa de acceso recientemente implementada en Frutillar es un paso significativo hacia un verano más inclusivo, este debería ser solo el comienzo de una transformación mayor en toda la región. Urge que todas las autoridades y empresas del ámbito turístico se comprometan a eliminar las barreras físicas y sentimentales que han limitado hasta hoy el acceso a nuestros bellos parajes.

Resulta esencial que la experiencia del verano llegue a cada rincón, permitiendo que todos los chilenos, sin excepción, puedan disfrutar de la calidez del sol, la frescura del agua y la belleza del paisaje. Esto requiere una planificación consciente que incluya diseño universal y atención a las necesidades de accesibilidad desde las etapas más tempranas de los proyectos turísticos y de infraestructura. Transitar hacia una temporada de vacaciones donde nadie quede fuera es un objetivo factible si las políticas públicas y la iniciativa privada trabajan de forma conjunta.

Por tanto, es momento de considerar la temporada de verano no solo como un tiempo de esparcimiento, sino como una oportunidad para dejar atrás las exclusiones y construir un futuro donde todo el mundo pueda disfrutar del verano. Las palabras de inclusión y accesibilidad deben dejar de ser meras intenciones y convertirse en realidades visibles en cada rincón del país. La verdadera belleza del verano, en definitiva, está en poder compartirla con todos, y para lograrlo, es crucial que las barreras sean solo un recuerdo del pasado.

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