El 13 de mayo de 2016, un Boeing 787-9 Dreamliner de LATAM fue capturado en fotografía desde un Learjet 25B de Wolfe Air Aviation, en un día que parecía común para la aerolínea más grande de América Latina. Sin embargo, la situación tomó un giro inesperado cuando LATAM Airlines anunció la suspensión de vuelos hacia Caracas, Venezuela, en respuesta a un aviso emitido por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA). Este aviso, que instó a las aerolíneas a «extremar la precaución» al sobrevolar Venezuela y el sur del mar Caribe, marca un punto crítico en la relación entre las aéreas internacionales y el clima de seguridad en la región.
La decisión de LATAM de cancelar los vuelos a Caracas se enmarca en un contexto de creciente tensión en la zona, donde al menos siete aerolíneas han tomado medidas similares ante la alerta de EE. UU. Otras importantes compañías como Turkish Airlines también actuaron en consonancia con el aviso, cancelando vuelos hacia la capital venezolana, lo que refleja la seriedad de la situación. Marisela de Loaiza, presidenta de la Asociación de Líneas Aéreas en Venezuela (ALAV), confirmó que incluso antes de la suspensión de LATAM, estas decisiones ya estaban afectando el tráfico aéreo hacia el país.
Entre las aerolíneas que decidieron suspender sus operaciones hacia Venezuela se encuentran Iberia, TAP, Gol y Avianca, quienes se sumaron a la medida el mismo día en que LATAM comunicó su decisión. Mientras tanto, las aerolíneas locales como Rutaca, Laser y Estelar continuaron operando sin interrupciones, brindando servicios nacionales e internacionales. Este contraste en la operación aérea refleja la incertidumbre que rodea la situación en el país y la formación de un panorama complejo para los viajeros y las aerolíneas.
La situación en el Caribe se intensifica aún más ante el despliegue militar estadounidense en la región, ordenado por el presidente Donald Trump en un esfuerzo por combatir el narcotráfico. El Gobierno de Nicolás Maduro ha interpretado este movimiento como una amenaza de invasión y un intento directo de promover un cambio de régimen en Venezuela. Sin embargo, expertos como el exdirector general de Aviación Civil de Trinidad y Tobago, Ramesh Lutchmedial, han asegurado que la advertencia de la FAA no señala un conflicto inminente, sino que es una recomendación para que las aerolíneas sean cautelosas.
Adicionalmente, se ha reportado que la Casa Blanca tiene planes de lanzar panfletos desde aviones militares sobre Caracas, una medida que busca ejercer presión sobre Maduro y está relacionada con la recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por su captura. Esta dinámica se intensifica aún más tras la designación del Cartel de los Soles como grupo terrorista extranjero por el Departamento de Estado de EE. UU. La combinación de estas acciones contribuye a un clima de tensión creciente en la región, afectando la seguridad y las operaciones aéreas hacia y desde Venezuela.

