En la última edición del reality culinario, la tensión entre los concursantes comenzó a notarse con fuerza durante la presentación de los platos, donde los problemas de convivencia quedaron expuestos. La participante conocida como Furia tuvo una acalorada discusión con Adrián Pedraja, quien interrumpió su opinión sobre el equipo. Furia, visiblemente molesta, respondió: «Déjame terminar de hablar porque parece que tampoco entendiste lo que te dijo el chef sobre no hablar de los demás». Este altercado escaló rápidamente, llevando a la participante a revelar que sentía que estaba siendo insultada, lo que deja claro el creciente malestar dentro del equipo.
Además de su enfrentamiento con Adrián, Furia también tuvo un cruce con Arenita, la líder del equipo verde esta semana. Arenita decidió relegar a Furia de las tareas principales en la cocina, lo que generó una reacción defensiva de parte de esta: «Yo tengo mucha fuerza, energía y motivación, y puedo ayudar un montón a un equipo de trabajo. Sin embargo, me dejaron a un costado». La líder del equipo recriminó a Furia por no cumplir con las instrucciones, lo que sólo intensificó el ambiente ya tenso dentro del equipo.
En medio de esta atmósfera de discordia, Otakín, el líder del equipo, tomó una difícil decisión al nominar a Daniella Campos como la segunda amenazada de la semana. A pesar de la tensión en el aire, Otakín intentó enfatizar la importancia del respeto y la unión entre los miembros del equipo, dejando claro que su elección no era personal. «El respeto es fundamental. Siento que tenemos que estar muy unidos y escucharnos», argumentó Otakín, aunque su elección generó impresiones variadas en el equipo, especialmente en Daniella quien se sintió aliviada por la nominación, contraria a lo que había vivido en el pasado con otros concursantes.
A pesar de las constantes disputas del equipo, el jurado, conformado por Yann Yvin, Pablo Albuerne y Luciano Mazzetti, sorprendió al declarar al equipo verde como ganadores, a pesar de que el equipo rojo había presentado platos más apetitosos. La razón se debió a la inaceptable cocción de los tallarines del equipo rojo, lo que provocó críticas severas por parte de Albuerne, quien llegó a decir que habían «ganado de milagro». Esta inesperada victoria dejó a los concursantes del equipo rojo frustrados, especialmente al ver que su esfuerzo no se reflejó en los resultados finales.
El capítulo culminó con un hecho preocupante: la llegada de una ambulancia para atender a Fernando Solabarrieta, quien requirió asistencia médica tras un episodio de salud. Esta situación añadió un aire de seriedad al ambiente competitivo, destacando que las tensiones no solo están en la cocina, sino también en el bienestar general de los participantes. La próxima semana se anticipa aún más drama y emoción en la competencia, donde la habilidad culinaria y la convivencia serán puestas a prueba.

